17 febrero 2009
Realidades próximas y lejanas
La capacidad que tenemos de evaluar aquellos modelos organizativos en sanidad que consiguen mejores resultados ha sido escasa. Y precisamente ahora en este nuevo entorno hay motivos para cambiar la situación. Incluso antes de evaluar las formas organizativas podríamos describirlas, categorizarlas en dos ámbitos tal como nos propone la economía de la organización: coordinación e incentivos. Tomar decisiones en una organización requiere de coordinación, esto implica determinar quien decide qué y quien hace qué (asignación de derechos de decisión y tareas). La necesidad de motivación para que los distintos actores se comporten como se desea, obliga a definir reglas de juego y un entorno que favorezcan la consecución de objetivos.
El argumento de la necesidad de coordinación entre la atención primaria y especializada ha estado repetido constantemente. A pesar de ello, queda un largo camino por recorrer y lo sabemos. ¿Cuál es este camino?. Mientras unos se preguntan quien debe asumir tal función de coordinación, lo que corresponde es redefinir la organización de los servicios bajo un nuevo esquema de integración asistencial. Se trata de un modelo organizativo con una asignación de derechos de decisión y tareas distintas, con unos incentivos claros a la integración funcional y clínica. El motivo y la necesidad de la integración asistencial evitan precisamente coordinar niveles asistenciales para integrarlos en un entorno de continuidad de la asistencia. Ya hace 15 años que finalizó el “Health Systems Integration Study”, aquel estudio de casos permitió comprender como podía llevarse a cabo de forma efectiva un modelo organizativo alternativo. Otros estudios no han hecho sino corroborarlo posteriormente.
Al lado de las realidades de integración asistencial, podemos encontrar experimentos erráticos como el fundholding o los primary care trusts británicos. El primero tuvo que suprimirse justo a la llegada del gobierno Blair, y el segundo es motivo de controversia continuada. Reciente un informe gubernamental explica los déficits de capacidad de gestión, y las dificultades en la fórmula de asignación de recursos.
Pero más allá de estas realidades lejanas, hay otras más próximas como el Plan de Innovación de Atención Primaria que se ha propuesto en Catalunya. Su objetivo es hacer que la atención primaria sea en núcleo vertebrador de los servicios de salud, crea un concepto de salud comunitaria y un nivel de gestión nuevo con un director ejecutivo en cada gobierno territorial de salud. Más allá de entrar en los detalles, que por supuesto son importantes, convienen algunas reflexiones profundas.
En primer lugar, la oportunidad. Superar la fragmentación asistencial es necesario y posible. Hay ejemplos que ya lo han conseguido en Catalunya y que este plan, en lugar de aprovecharlos puede diluirlos.
En segundo lugar, el contexto. Bajo el título de Plan de Innovación de Atención Primaria aparece una aspiración de reforma organizativa profunda de la sanidad catalana. Posiblemente haya otras formas más exitosas de reforma sanitaria, esta es una forma singular y desconocida en la política sanitaria comparada.
En tercer lugar, las reglas de juego. Toda legislación permanece hasta que es derogada. Resulta complejo admitir el encaje con una Ley de Ordenación Sanitaria y con unos gobiernos territoriales en salud que por decreto no tienen asignado presupuesto. Surgen nuevos costes administrativos y niveles burocráticos adicionales, mientras no se detalla la transformación necesaria de lo existente.
En cuarto lugar, la asignación de recursos. Las mejoras en la forma como se distribuyen los recursos en función de las necesidades son necesarias, pero al mismo tiempo en toda cuestión de incentivos, la cautela y prudencia se impone. La asignación capitativa poblacional puede y debe convivir con la asignación transparente en función de actividad y resultados.
Un ejercicio de reforma sanitaria responsable surge de la capacidad de convencer y consensuar con los actores del sistema sanitario sobre las oportunidades que se abren si se avanza en una dirección compartida. Este plan, que es reforma, nace con sus propias limitaciones. La posibilidad de superarlas está en situarlo en el entorno parlamentario en la medida que supone un cambio fundamental en la sanidad catalana tal como la hemos conocido. Coincide en el tiempo que el Congreso de los Diputados acaba de asumir el debate del Pacto Sanitario, en Catalunya el Plan de Innovación de Atención Primaria podría tomar ejemplo.
15 octubre 2008
Con el paso cambiado
Del mismo modo que sabemos que la incertidumbre y las asimetrías de información invaden el sector salud, lo mismo sucede en el bancario. Y si alguien se olvidó de la lección, ahora le tocará aprenderla. Lo delicado está en la solución. Mientras que la selección adversa puede corregirse mediante seguro sanitario obligatorio, en el contexto bancario actual salvar a los bancos representa promover el riesgo moral. "Tonto el último", podríamos decir, los beneficios se quedaron en el ámbito privado de las entidades irresponsables mientras sus riesgos se socializaron. La teoría de evitar daños mayores podría haberse previsto con facilidad evitando conglomerados tan grandes que trabajaban con la hipótesis implícita de "too big to fall", demasiado grandes para quebrar. Pensaban que alguien los acabaría rescatando tal como ha sucedido en ocasiones anteriores.
Esta crisis financiera es el prólogo de una seria crisis económica, que impactará en una crisis política y social. Y es que determinadas prioridades individuales y sociales se modificarán y ello dará lugar a nuevas oportunidades y cambios profundos. El que estos cambios sean a mejor depende de la capacidad de disponer de una información e incentivos, al lado de unos líderes e instituciones capaces de enfrentarse a ellos y crear valor para la sociedad.
Para los escépticos indicaría que estamos a las puertas de aplicar mecanismos de control estricto del presupuesto sanitario que desconocemos. Durante los próximos meses observaremos como las previsiones son susceptibles de empeorar y ello viene motivado porque quien las hace se ve obligado a revelarlas de forma sesgada para atenuar la pérdida de confianza en el futuro. En el sector salud, la crisis ha aparecido en el momento que había expectativas de aumento de la financiación pública. Llegó con el paso cambiado y para quedarse entre nosotros durante tiempo.
Las restricciones económicas obligaran a tomar decisiones difíciles y alejar compromisos ya establecidos. Es de desear que este proceso se lleve a cabo de forma transparente en lo relativo al presupuesto público. La crisis nos recordará que los recursos siguen siendo escasos y que ahora más que nunca la exigencia de añadir valor a la salud requiere talento y decisiones claras.
13 agosto 2008
Las buenas intenciones y la dura realidad
Respecto a la asistencia sanitaria pública, antes de financiar una nueva prestación debería preguntarse si en primer lugar es efectiva. Si puede alcanzar aquello que pretende y en la medida que diferentes prestaciones “compiten” para satisfacer una necesidad, decidir socialmente la cobertura solo de aquella que muestra una efectividad contrastada. Todo esto sería relativamente sencillo si la información fuera fiable. La segunda cuestión sería revisar su coste y comparar el coste-efectividad de la prestación en relación a las opciones rivales.
A pesar de que los criterios anteriores parezcan de sentido común, la estrategia más exitosa del momento de la industria farmacéutica es iniciar un registro de un medicamento para una indicación y después extenderlo a otras que en algunos casos muestran coste-efectividad dudoso. Si un medicamento ya se ha incorporado a las prestaciones públicas, la dificultad de velar para que se utilice en las indicaciones adecuadas es extraordinaria.
Es el caso por ejemplo de la noticia de hoy, cuando Zeltia quiere extender la indicación de Yondelis al cáncer de ovario. En el caso que fuera cierta la efectividad, tendría que ser necesario evaluarlo de nuevo, pero esto no pasa nunca. Una vez ha entrado la prestación en el catálogo se utiliza para todas las indicaciones sin contrastar su coste-efectividad.
Al mismo tiempo hay una vertiente menos explícita y que representa una ventaja competitiva desleal respecto a los innovadores convencionales. Por ejemplo, Yondelis se ha registrado como medicamento para enfermedades raras, que afecten a menos de 5 de cada 10.000 europeos.
Con esto puede tener exclusividad en el mercado de 10 años después de la autorización de comercialización, una protección mayor que la habitual de las patentes. Si se extiende a otras indicaciones, esta exclusividad no debería de ser aplicable. Desafortunadamente esto tampoco es posible hacerlo cumplir.
Vista toda la situación, una estrategia clave para la industria es registrar todos los medicamentos como huérfanos y después explicar que tienen indicaciones para la población general. Es una forma de blindar el mercado y crear monopolios antinaturales. Alguien debería preguntarse si eso es lo que queremos como ciudadanos o bien que los recursos provenientes de nuestros impuestos se utilicen con cuidado y por tanto, alcanzando el máximo valor. El criterio coste-efectividad debería un referente para toda indicación sea del medicamento que sea, huérfano o no.
Mientras tanto, el anuncio de la agencia británica NICE de no admitir determinados medicamentos existentes para la indicación de cáncer de riñón avanzado puede ser un nuevo ejemplo de controversia regulatoria. Los medicamentos ya están en el mercado, ¿quién velará para que no se dispensen a 1700 británicos que tienen la enfermedad?. Si los recursos son limitados, las decisiones que es necesario tomar deben ser aplicables. Las buenas intenciones son insuficientes ante la dura realidad del momento.
22 diciembre 2006
Qué tiempos!
24 noviembre 2006
Zanahorias sin fronteras
10 noviembre 2006
Happening Kyprianou
Marcos Kyprianou, el comisario europeo de Salud Pública, perdió su brújula definitivamente. Organizó una rueda de prensa en la que aparecía él en la sede de la Comisión, al lado de los directivos de compañías como McDonalds, Coca-Cola, Univeler, etc. El objetivo era lanzar un plan conjunto con las empresas para frenar la obesidad en Europa. Y en concreto se deseaba limitar la publicidad a niños o informar sobre calorías en las etiquetas.
Muchos somos conscientes de la importancia de unos buenos hábitos alimentarios, y al mismo tiempo observamos el avance constante de la comida basura. Las compañías que se dedican a ello insisten en su responsabilidad empresarial ante la sociedad: que informan de las calorías, que tienen ensaladas y fruta, y bla, bla, bla. Si alguien quiere contrastar como en un blog se unen argumentos disparatados e inútiles este es el del vicepresidente de McDonalds y el día que se presentó a la Sociedad Internacional para el estudio de la obesidad. (http://csr.blogs.mcdonalds.com/default.asp?item=198222)
Por ahora nadie se ha comprometido a no utilizar el glutamato o determinados aditivos o grasas que se demuestran contribuyen a la obesidad de forma clara.
Kyprianou ofreció luz y taquígrafos a compañías norteamericanas para supuestamente lavar su cara ante los ciudadanos europeos. Y cuando fue increpado por un periodista cuando le dijo que en su vida profesional no había visto nada igual, que una institución pública cediera el paso a semejante “performance” o “happening”, él se limitó a indicar que ya había pensado que podía suceder. Lamentable. Este es el liderazgo europeo de la salud pública que se preocupa por la obesidad de sus ciudadanos y esta es la irresponsabilidad social de las empresas de comida basura.
27 octubre 2006
El nuevo carnet por puntos de los pacientes
Que Alemania tiene dificultades en sus políticas de bienestar es conocido. Que ha propuesto una reforma sanitaria pocas semanas también. Lo que ha sorprendido a muchos es la propuesta de penalizar económicamente a los enfermos de cáncer que no se hayan sometido a los reconocimientos preventivos que ofrece la sanidad pública. Se refieren al cáncer intestinal y de matriz cuando el paciente no aproveche los reconocimientos regulares que se ofrecen de forma gratuita. Si alguno de ellos enferma de cáncer sin haber realizado los análisis oportunos deberá desembolsar un dos por ciento de su salario bruto.
Las reacciones a tal medida han sido tremendas, como era de esperar, y se ha calificado de grosera y cínica. El pasado verano leyendo el New England Journal of Medicine vi un ejemplo de alcance distinto –en positivo- y singular. Se trataba del Medicaid West Virginia Program, si te comprometías a ir al médico cuando estabas citado, a realizar reconocimientos preventivos, a tomar los medicamentos y seguir los programas de mejora de salud, entonces tenías acceso a más prestaciones incluida la cuota del gimnasio(!).
Posiblemente para muchos tendrá atractivo tal medida, la dificultad está como siempre en los detalles. Me recuerda a otro experimento también con pobres, como fue el caso de Oregón y su lista de prioridades. Experimentar con pobres con cobertura aseguradora limitada resulta más sencillo porque hay margen para ampliar, no está tan claro cuando la cartera de prestaciones es amplia y resulta por ahora esperpéntico si esto sucede en Alemania.
La falta de responsabilidad y cuidado sobre nuestra salud impone costes a los demás, limita el acceso a otros que lo necesitan. Separar lo que es fruto del azar, de lo que es fruto de la voluntad de ser irresponsable o pura negligencia es un esfuerzo para el que nos falta un largo camino por recorrer
03 octubre 2006
Gestionar la competencia y el monopolio
Sabemos que las proclamas de mayor competencia en la provisión tienen sus límites en un entorno de financiación pública. Donde hay posibilidades de competencia real es en el marco de la gestión de la cobertura aseguradora, el caso MUFACE. Se trata de un modelo de interés que si viniera Enthoven diría que es similar a su propuesta de Managed Competition de hace dos décadas. El esquema solo es posible cuando hay zonas densamente pobladas, lo escribió Enthoven en el New England Journal of Medicine, de otro modo los costes de transacción son demasiado elevados y no se aprovechan las economías de escala.
El otro modelo posible es el que se ha generado en la Comunidad Valenciana como modelo concesional en el que se adjudica a una aseguradora que asume la gestión integral de la sanidad de una población y que se inició en Alzira. Este modelo en lugar de generar competencia y elección entre los ciudadanos, genera un monopolio de hecho para un período determinado. A este le llamaría yo, Managed Monopoly y lejos de pensar que es un modelo ad hoc tiene sus fundamentos económicos sólidos. Oliver Williamson, profesor de Berkeley lo explicó hace también más de 20 años. Es posible que haya competencia ex ante para que luego desaparezca ex post, en el caso de determinados servicios e infraestructuras. La singularidad de Williamson es que en estos casos decía que se debía tener en cuenta el problema de que las partes quedaban retenidas en el contrato. El éxito depende de atender a los detalles, de su regulación y gestión. Esto sólo es posible con transparencia y profesionalidad, difícilmente lo será con posiciones de dominio de una parte.
11 septiembre 2006
La prueba del algodón
05 septiembre 2006
El horror de la guerra, una vez más
Ahora nuevamente ha empezado la guerra en el Líbano. Un país que ya ha sufrido durante muchos años y que ahora vuelve a ser actualidad. Antes de 1975 Líbano era el centro de referencia en los servicios de salud para el Oriente Medio con un nivel de desarrollo científico y tecnológico ejemplar. Fue entonces cuando empezó la guerra y todo cambió. Un sistema sanitario desestructurado y sin gobierno es lo que quedó al final.
El primer impacto de la guerra siempre es individual. Ahora tenemos ya un número indeterminado de desplazados, que se sitúa en más de 800.000. El número de muertos es asimismo indeterminado, sabemos más cuando mueren observadores de la ONU que cuando lo hace población civil.
Lo que queda de la guerra más allá de destrucción y muerte es una sociedad que necesita reestructurar sus servicios e infraestructuras esenciales. El Líbano ya había pasado por ello, ahora todo indica que empieza nuevamente el horror de una nueva guerra que obligará a revivir un pasado que nadie desea. Aquello fue una guerra civil, ahora es una invasión. Sabemos que la paz es la garantía para el ejercicio de las libertades, pero también que este año no habrá descanso veraniego en Oriente Medio.
10 julio 2006
Descremar riesgos
12 junio 2006
Escepticismo Informado
Ha pasado casi una década desde entonces, y precisamente este artículo ha influido en la regulación de los niveles de contaminación por metales pesados en distintos estados norteamericanos. Así pues, el problema no es tan solo de que no se hayan respetado las normas editoriales y científicas o que la reputación de la revista haya disminuido. La cuestión de verdad es que ha tenido traducción a la regulación y a las decisiones administrativas.
Los conflictos de interés en las revistas han llegado a un extremo que sobrepasa lo imaginable. Incluso las que se suponían más respetadas y respetables han perdido tal condición para muchos. Y ahora qué queda? Pues nuevas recomendaciones que sugieren mayor transparencia.
Esta semana en el British Medical Journal se analiza la influencia comercial en las revistas médicas. Después de las normas establecidas hace un tiempo, se ha sabido que el 8% de artículos originales publicados en 3 meses anteriores a febrero 20 04 en las cuatro revistas principales no declaró conflictos de interés. Esto es lo que se sabe, lo que no se sabe es todavía más, estoy convencido de ello.
Solo nos queda la lectura escéptica, introducir la duda razonable. Intentar ponderar el mensaje según el medio y aún así nos mantendremos en la incertidumbre. Mi disponibilidad a pagar por falsedades es muy baja, el problema es dilucidarlas a priori. Intuyo que las nuevas recomendaciones que se sugieren esta semana no serán aplicadas, porque llegan al corazón del asunto, y pondría en crisis a más de una revista. Quien se mueva puede no salir en la foto.
29 mayo 2006
Pájaro en mano
La cuestión de por qué no se ha avanzado no tiene que ver necesariamente con la investigación y el conocimiento sino más bien con los riesgos, preferencias sociales, valores, incentivos y regulación. Otro cocktail de un gusto un tanto amargo. Por una parte están los riesgos. La compañía fabricante Gilead admite los efectos secundarios graves que puede acarrear, el prospecto actual ya lo detalla. Pero la valoración de un efecto secundario en una persona infectada es muy distinta del de una vacuna en una persona sana. En esta última situación, los litigios que pueden iniciarse introducen una incertidumbre desfavorable para Gilead. Así pues, si el medicamento ya le está generando 441 millones de dólares tan solo en el primer trimestre de este año, ¿qué motivo hay para correr más riesgos por la empresa?
Aún así y con fondos de investigación se trató de empezar ensayos clínicos independientes al margen de Gilead en Camboya, Camerún, Nigeria, Malawi y otros, que se frenaron por motivos políticos, técnicos y por reacción contraria de los activistas. Algunos señalan que ensayar la vacuna promueve prácticas sexuales inseguras y esto promueve controversia.
Ahora Gilead recibe unos ingresos anuales por tratamiento de 5.300 $ por el tenofovir en países desarrollados. El precio de la vacuna es desconocido pero quizás calcula que vale más pájaro en mano que cien volando. En estas situaciones vislumbro la necesidad de un gobierno planetario, tengo la impresión que el mercado no será capaz de resolverlo.
15 mayo 2006
Un hilo muy fino
01 mayo 2006
Hemisferios contradictorios
Mientras en el hemisferio norte debatimos sobre la autorización de un medicamento que su tratamiento cuesta 38.000€ para la prevención de recaídas en cáncer de mama (Trastuzumab), en el hemisferio sur (África principalmente) 1 millón muere cada año de paludismo, de los 500 millones de afectados.
Coincidiendo con el día de la malaria (25 de abril) The Lancet ha publicado dos artículos y un editorial que ponen en cuestión seriamente la estrategia del Banco Mundial al respecto. Básicamente Amir Attaran y colaboradores explican que en el 2001 se anunció un compromiso de 450 millones de dólares en programas antipaludismo y que desde el 2002 solo se habla de subvenciones directas por 200 millones. Por otra parte entran en un debate contable cuanto se gasta el Banco en una u otra partida, lo que muestra indirectamente su falta de transparencia. Precisamente esto último es lo que predica su presidente, el neoconverso Wolfowitz, como receta para los países en desarrollo. El editorial pone en cuestión el compromiso del Banco y le reta a demostrar su estrategia real en el futuro.
Y también veo a Daniel Vasella, presidente de Novartis, escribiendo sobre el mismo tema en Le Monde. Explica el esfuerzo realizado por su compañía en el desarrollo de un medicamento (Coartem) que podría alcanzar un tasa de cur ación del 95%. Los comentarios que muestra sobre la indiferencia de los gobiernos de los países afectados contrastan con el esfuerzo de la OMS para llegar a los 100 millones de dosis en 2006. Los medicamentos existen, están disponibles, pueden pagarse, pero algo no funciona. Vasella indica que el problema fundamental de estos países es su gobernabilidad, a pesar de la responsabilidad mostrada por su compañía, la voluntad de los actores locales no acompaña.
El dinero no es suficiente, hace falta organización que satisfaga necesidades, que aproveche de los recursos para poder resolver los problemas de salud. Mientras aquí resulta que debatimos más sobre financiación que sobre organización, allá hace falta más organización y democracia real que financiación para tratamientos de malaria, al menos eso piensan algunos.
17 abril 2006
Aviso para navegantes de los mares del sur
Hoy en día es fundamental comprender la política sanitaria comparada, aprender lo que sucede dadas determinadas condiciones y entornos similares. De otro modo podríamos acompañarlos en el naufragio, aunque quizás ya hemos naufragado y no nos demos cuenta hasta dentro de unos años.
02 abril 2006
El cazador de recompensas
20 marzo 2006
Neoconversos
06 marzo 2006
Dilemas
El reciente informe de la OCDE de proyecciones de gasto sanitario no hace sino incidir nuevamente en la versión expansionista del gasto. Pero más que un ejercicio ante una bola de cristal, lo que nos indica es la alerta a los gobiernos de que su fijación en el tema de las pensiones ya no da más de si, ahora en la agenda entra el tema salud y dependencia. Y esto es lo que vamos a ver. Nos guste o no, la OCDE tiene capacidad para influir en la agenda política y en este caso previsiblemente lo hará..Sobre lo que la OCDE no habla es como hacer compatibles los tres objetivos: acceso, coste y calidad. Su último informe de política sanitaria "Towards high performing health systems" sorprendió a más de uno por su falta de respuestas concretas. El motivo es que no hubo consenso.
La serie reciente de trabajos sobre medidas de calidad, sobre equidad de acceso y sobre cuentas en sanidad son dos muestras de cómo avanzar en la comprensión de lo que está sucediendo. La OCDE es el organismo que más ha contribuido a ello, y la OMS le ha recogido el testigo. Pero de que nos sirve tanto análisis cuando la capacidad de tomar decisiones y crear consensos es tan baja. Podemos terminar en la parálisis por el análisis.
20 febrero 2006
Confusión genética
Hace cuatro años el Wall Street Journal nos hablaba de un gen ligado a la longevidad en su portada. Incluso yo mismo le dediqué una columna. La primavera pasada un estudio alemán dejaba en suspenso tales conclusiones, y otro danés hacía lo mismo. Ahora un endocrinólogo de Harvard, Joel Hirschhorn ha encontrado que solo uno de los 50 genes que se habían considerado relacionados con la obesidad, lo está realmente. En Celera Diagnostics solo validaron uno de los 21 genes propuestos para enfermedades cardíacas. Los biochips están nuevamente en cuestión. Todo ello se parece más a una ceremonia de confusión más que de investigación fundada, si nos centramos en estas informaciones.Los motivos hay que buscarlos en como se investiga y los incentivos de los que investigan y su entorno. En el como nos debería preocupar el uso cauteloso del caudal de información procesada por ordenadores, o como vigilar los falsos positivos. El sesgo de publicación es ampliamente conocido y en este campo todavía lo es más porque los incentivos a publicar y patentar son elevadísimos ante la rentabilidad potencial de los descubrimientos.Nos convendría seguramente atenuar tal efervescencia y al mismo tiempo que es necesario confirmar una teoría, también lo es dedicarse a difundir los estudios que la contradicen. Curiosamente el anuncio del gen de la longevidad ocupó portada en prensa económica y su negación todavía está pendiente de difundirse por los mismos medios.
06 febrero 2006
Ordenar el patio
23 enero 2006
Experimentos naturales
09 enero 2006
El nuevo mundo
30 diciembre 2005
Alguien perdió los papeles
Muchos aspirábamos a que no se replicara el modelo del Sistema Nacional de Salud para la atención a la dependencia. No ha sido así. Se repite el modelo. Se olvida que ser dependiente es un riesgo y en su lugar se opta por un servicio de cobertura universal. Se olvida que la dificultad mayor en la dependencia se refiere a los ancianos y la ley abarca desde los 3 años, cuando ya hay leyes que la protegen (insuficientes, pero las hay). Mezclar la dependencia en los ancianos con la discapacidad a cualquier edad no es más que un error de magnitud que convendrá corregir.Un modelo de atención a la dependencia que se gestione por las comunidades autónomas y en cambio no se incorpore a su sistema de financiación sino que el Estado financiará al 50% representa una incongruencia que siembra la semilla del conflicto permanente.Y si de todos los errores hay uno que es mayúsculo, es el de hacer pivotar el modelo sobre las prestaciones económicas a cuidadores - con grandes incentivos al fraude- , quienes además se darán de alta a la Seguridad Social con una cuota patronal que se pagará con impuestos. Esto nos acerca a un escenario surrealista de funcionarios virtuales pagados con salarios reales.Alguien perdió los papeles de los debates anteriores, de los debates de la OCDE, de los debates de la Unión Europea en relación al tema. Quizás un incumplimiento más en los plazos de presentación del anteproyecto no le hubiera ido mal, y se hubieran podido subsanar estos errores de elevado calibre.
23 diciembre 2005
Infodemias
25 noviembre 2005
El coste del silencio
Pero los accionistas de Guidant van a pagar por ello de forma inmediata. Y es que la situación ha cogido por sorpresa a Johnson & Johnson que la estaba comprando. Una vez se ha sabido la noticia, han llegado al acuerdo de reducir el precio en 4.000 millones de dólares. Además, por supuesto, le ha costado el cargo al consejero delegado de Guidant. Y más allá de esto, tendrá que afrontar seguramente múltiples reclamaciones judiciales que se dilatarán en el tiempo.
El coste de no ser transparente hacia la sociedad será elevado para Guidant y aunque no hay noticia de muertes en los 135 marcapasos implantados en nuestro país, no podemos confirmarlo completamente en este momento.
Todo esto aparece en un momento de efervescencia máxima de los suministros médicos relacionados con la cardiología. El coste de uno de los productos estrella, el stent recubierto (2.700$), multiplica por cuatro los utilizados en la cirugía coronaria percutanea actual. El último congreso de Cardiología enfatizó precisamente en ello.
No habría nada que objetar para una tecnología que añada cantidad y calidad de vida a un coste deseable para la sociedad. La duda aparece cuando la adecuación y la efectividad de una tecnología está pendiente de un hilo, o cuando el coste es desproporcionado fruto de monopolio. El caso de Guidant lo que muestra es que más allá de tecnologías efectivas aplicadas adecuadamente, también requieren seguridad y comunicación a la población afectada por las incidencias. Algo que no ocurrió y que Guidant tendrá que asumir como coste de su silencio.
11 noviembre 2005
Mis tres millones de nucleótidos
Vivimos unos años de extraordinaria fertilidad científica en este ámbito. Los investigadores buscan precisamente aquellos genes que hacen susceptibles a determinadas personas para contraer enfermedades. Pero esto se ha configurado como extraordinariamente complejo. Ahora ya hay una alternativa para aproximarse con mayor facilidad mediante el mapa de haplotipos.
La relevancia del hallazgo no ha tenido el mismo eco que en el caso del proyecto genoma, sin embargo sus contribuciones requieren un comentario. El primero de todos porque nuevamente se pone a disposición del público los resultados científicos sin patentes por el medio. Se trata de investigación básica que hará progresar a todos. El segundo porque del mismo modo que el mapa de haplotipos puede consultarse en internet, se debería garantizar que los tests genéticos que se derivarán de ello también pudieran ser objeto de contraste con información pública. Si alguien me informara de mi predisposición genética a una enfermedad convendría que esta información surgiera de datos accesibles públicamente y contrastados de forma independiente. El riesgo de que los nuevos tests genéticos sean cajas negras sin transparencia informativa alguna debería hacer reflexionar a los gobiernos sobre cuales son las acciones a emprender antes que sea demasiado tarde. Del mismo modo que Europa frenó las patentes de genes, ahora es el momento de garantizar la información de base en los tests genéticos y someterlos a pruebas de seguridad, eficacia y coste-efectividad equivalentes a las de cualquier medicamento.
24 octubre 2005
Somos los primeros
07 octubre 2005
Encefalograma plano o algo se mueve
En Italia la semana pasada Farmindustria organizaba el encuentro “Annual Sanità”, sus conclusiones podrían haber sido las de otro país próximo: queja de la industria por los precios, observación del Ministerio de Finanzas de un apoyo industrial excesivo, “el gasto no está fuera de control sólo está subfinanciado”, etc...Más lejos, en Estados Unidos, un club de ejecutivos estrella en su momento, y ahora ya estrellados, han decidido dedicarse a una compañía de salud con el ambicioso nombre de “Revolution Health Group”. En ella hay nada más y nada menos que Steve Case, fundador de AOL, Carly Fiorina, ex de Hewlet Packard, o Steve Wiggins ex de Oxford Health Plans. Pero nos informan ya de sus objetivos: una compañía que sitúa al paciente en el centro del sistema con más elección, más adecuación y mayor control. Y a pesar de que este loable objetivo ha estado presente durante décadas piensan tener una receta para conseguirlo. El objetivo final dice Steve Case es crear una empresa que pueda cambiar el mundo. Ambición no le falta. La seguiremos de cerca para ver si lo consigue.
23 septiembre 2005
El paradigma Enthoven
05 septiembre 2005
Cuando el palo no aguanta su vela
Queda consumado así el traslado de costes hacia el Sistema Nacional de Salud de lo que debería asumirse por la Seguridad Social. Y la pregunta es: ¿hay que corregir este traslado de costes?. Pues quizás no, quizás deberíamos preguntarnos si las Mutuas de Accidente de Trabajo son una anomalía organizativa y un anacronismo en el sistema de salud español. Cuando el mismo riesgo de enfermar tiene dos coberturas posibles según el origen aparecerá siempre tal posibilidad, y si además los dos riesgos están asegurados públicamente la contradicción aumenta todavía más. La receta a aplicar es elemental: que cada palo aguante su vela.
18 julio 2005
¿Qué pasó con tu dopamina?
04 julio 2005
Promover el culto al cuerpo
Las preferencias de un segmento ciudadano han llevado a que no solo haya disponibilidad a pagar, sino a endeudarse para ello ya que casi la mitad de las personas que se someten a una operación solicita planes de financiación.
A los ojos de todos puede sorprender que exista tal interés en la estética y que en cambio no haya la misma disponibilidad a pagar por la sanidad. Hemos anclado el concepto de gratuidad en lo público y pago en lo privado. Aunque sepamos que de gratuito no hay nada. Mientras que conviene preservar la equidad en el acceso, los sistemas sanitarios financiados públicamente no son capaces de mejorar en eficiencia y satisfacción de los pacientes.
El camino a recorrer seguramente pasa por conseguir satisfacer la necesidad de una mayor salud en la que el usuario se sienta corresponsable de la decisión y financiación del tratamiento. En ningún caso me imagino un sistema de salud en el que un 40% de los gastos se dedicaran a otras funciones que no se relacionaran con el restablecimiento de la salud.
20 junio 2005
La confianza
Desconozco si alguien puede imaginar un mundo en el que se haya esfumado por completo la confianza. Confiar en los demás, en la familia, en la profesión, o en los negocios es un elemento clave para el progreso. En medicina, la confianza entre el médico y el paciente es una pieza necesaria para el éxito de una relación en la que se presume de entrada una asimetría informativa.Hoy podemos decir que ya sabemos algo más sobre los orígenes de la confianza. A principios de mes salía en la revista Nature un experimento sobre sus fundamentos biológicos. Y para sorpresa de muchos, la inhalación de oxitocina aumentaba el nivel de confianza en los demás.
Se trataba otra vez de aplicar el famoso "trust game" que tanto ha dado que hablar a la neuroeconomía, pero con unas condiciones distintas. Todos los jugadores inhalaban un spray antes de jugar, en unos había oxitocina mientras que en otro placebo. Los que habían inhalado oxitocina mostraban mayor confianza y enviaban 17% más de dinero a los compañeros. No es que redujeran la aversión al riesgo, la oxitocina disparaba realmente la interacción social.
La imaginación popular ha llevado estos días a sugerir que para crear mayor confianza se instalaran ambientadores de oxitocina. Puede que sin quererlo, los autores del artículo, hayan creado un nuevo mercado, el generador de confianza, o de marcadores genéticos que determinen la producción de oxitocina. Algo realmente novedoso, un bien intangible altamente valorado individual y socialmente sobre el que a largo plazo todos querrán dedicar recursos.
Si para muchos el cerebro es todavía una caja negra, cada día lo va siendo menos. Los estudios de resonancia magnética funcional, o como el que comentamos hoy nos ayudan a entender las condiciones que promueven comportamientos
23 mayo 2005
La felicidad y la salud
La canción de Tito Nieves lo afirma con claridad: “El dinero lo compra todo menos la felicidad, el amor y la salud”. Ahora resulta que leyendo los Proceedings de la National Academy of Sciences me encuentro que la felicidad también compra la salud. Tanto en tiempo de trabajo como en el de ocio, el profesor del University College de Londres, Andrew Steptoe y colaboradores, tomaron muestras de cortisol cada dos horas en una muestra de población. Y la conclusión fue que mayores niveles de felicidad estaban asociados a menores niveles de cortisol. La diferencia entre los más felices y los apesadumbrados fue nada despreciable, del 32%. Ya se sabía que el cortisol era una marca de los estados depresivos. Ahora se confirma que la ausencia de felicidad provoca el mismo efecto. Sin necesidad de entrar en más detalles. Nos quedamos con el hecho comprobado, la intuición ya la podíamos tener de antemano.
Siendo así las cosas podríamos tratar de relacionar el nivel de felicidad de una población con el nivel de salud. En esta obsesión del momento donde lo que no se mide no existe, algunos economistas de vanguardia como Bruno Frey o Richard Frank han tratado de relacionar las condiciones sociales y políticas que promueven la felicidad. Otros han sugerido cambiar la forma de medir la riqueza nacional, sustituyendo el Producto Interior Bruto por el “Genuine Progress Indicator” o el “Index of Sustainable Economic Welfare” . Hay múltiples opciones, pero lo que no hay duda es que el Producto Interior Bruto refleja débilmente la creación de riqueza, y en absoluto el bienestar. Esta semana el INE ha tenido que reestimar la serie y resulta que éramos más ricos y no nos habíamos enterado.
Pues bien, cuando tantos informes comparan el gasto en sanidad respecto al Producto Interior Bruto, quizás ya no sea lejano el momento de medir el gasto en sanidad según la felicidad de la población. El indicador objetivo para ello ya está servido: el nivel de cortisol en saliva.
Fuente:Andrew Steptoe, Jane Wardle, and Michael Marmot. Positive affect and health-related neuroendocrine, cardiovascular, and inflammatory processes PNAS 2005 102: 6508-6512; published online before print April 19 2005,
http://www.pnas.org/cgi/content/abstract/102/18/6508
09 mayo 2005
Matusalem podría haber sido dependiente
25 abril 2005
La disputa de mil millones de euros
Las patentes han promovido la investigación, nada que objetar. La cuestión es si el actual sistema de patentes es el adecuado para nuestro momento económico. Y sobre ello muchas voces han opinado a favor de una profunda revisión. Recordemos por un momento a Shavell y Ypersele que explicaron diáfanamente en 2001 las ventajas de un sistema de compensación a la innovación como muy superior al mecanismo de patentes. El gobierno pagaría así al inventor en función de los beneficios para la sociedad que aporta tal innovación. Al pasar a dominio público tendríamos "genéricos" en suministros médicos y desaparecerían las distorsiones monopolísticas. La dificultad de la propuesta es que no hay un gobierno mundial para pagar al Dr. Michelson, en cambio si que hay empresas globales. Nos mantendremos a la espera de la solución.
11 abril 2005
Los días contados de la PCR
Más allá de las patentes con impacto diagnóstico en biotecnología, las que van caducando son las primeras patentes de medicamentos biotecnológicos. La hormona de crecimiento es uno de los primeros ejemplos. Y aquí parece que no pasa nada, o casi nada. Mientras que la caducidad de patente de un medicamento convencional da lugar a competencia con genéricos, los biogenéricos se resisten. Las dificultades técnicas justifican en parte tal diferencia, la otra la tiene la regulación.
Les han surgido pues nuevas tareas a los gobiernos: promover la adopción de bio-genéricos, cuando todavía no han salido exitosos en la adopción de los genéricos existentes. La Unión Europea está tomando cartas en el asunto, y el mismo interés necesita adoptarse por los gobiernos. >>Pere Ibern
14 marzo 2005
Economía clínica
Al mismo tiempo que Bush designa a Paul Wolfowitz para ocupar la presidencia del Banco Mundial, me encuentro que Jeffrey Sachs publica un nuevo libro titulado "El fin de la pobreza". Título ambicioso donde los haya, pero también atrevimiento sin igual la propuesta de que un halcón de la política militar estadounidense gobierne una institución que está destinada a suprimir la pobreza. Son como dos polos opuestos. Wolfowitz es un neoconservador que promovió precisamente desde el Departamento de Defensa estadounidense la intervención en Irak.
Jeffrey Sachs es un economista singular. La tesis de su libro no trata de predecir el fin de la pobreza pero indica que es posible a través de una serie de acciones. Desde el Millenium Project de las Naciones Unidas que él mismo dirige, se han propuesto disminuir la pobreza extrema a la mitad en el 2025. Por pobreza extrema se considera disponer de menos de 1 dólar al día y en esta situación hay en el mundo 1.100 millones de personas, 400.000 menos de las que había hace 20 años Las noticias pues son positivas en este sentido, pero no suficientes. Todas las dimensiones propuestas en el Millenium Development van cumpliéndose excepto una: los objetivos de salud.
La extensión de la malaria, sida y tuberculosis ha llegado a un nivel en el que los recursos a mobilizar son superiores a las capacidades de gestionarlos. Y los esfuerzos de ONG y donantes parecen encaminados pero todavía estamos lejos de observar el cambio de tendencia.
La receta de Jeffrey Sachs para eliminar la pobreza la ha denominado "economía clínica" para destacar la relación entre la buena economía del desarrollo y la buena medicina clínica. En el último cuarto de siglo, la economía impuesta por los países ricos a los pobres ha sido similar a la medicina del siglo XVIII, que queriendo resolver un problema acababa en otro de peor y a veces irreversible. Para ello es necesario según él una red de cooperación entre personas que nunca lo han hecho. Y entre las otras muchas medidas sugiere "rescatar el Banco Mundial", rescatarlo de su visión de agencia recaudadora de deudas para los países ricos. Hoy mismo veo contradicciones entre las ideas y los hechos que se suceden. Esperemos que el día de mañana sea mejor.