01 mayo 2006

Hemisferios contradictorios

Mientras en el hemisferio norte debatimos sobre la autorización de un medicamento que su tratamiento cuesta 38.000€ para la prevención de recaídas en cáncer de mama (Trastuzumab), en el hemisferio sur (África principalmente) 1 millón muere cada año de paludismo, de los 500 millones de afectados.

Coincidiendo con el día de la malaria (25 de abril) The Lancet ha publicado dos artículos y un editorial que ponen en cuestión seriamente la estrategia del Banco Mundial al respecto. Básicamente Amir Attaran y colaboradores
explican que en el 2001 se anunció un compromiso de 450 millones de dólares en programas antipaludismo y que desde el 2002 solo se habla de subvenciones directas por 200 millones. Por otra parte entran en un debate contable cuanto se gasta el Banco en una u otra partida, lo que muestra indirectamente su falta de transparencia. Precisamente esto último es lo que predica su presidente, el neoconverso Wolfowitz, como receta para los países en desarrollo. El editorial pone en cuestión el compromiso del Banco y le reta a demostrar su estrategia real en el futuro.

Y también veo a Daniel Vasella, presidente de Novartis, escribiendo sobre el mismo tema en Le Monde. Explica el esfuerzo realizado por su compañía en el desarrollo de un medicamento (Coartem) que podría alcanzar un tasa de cur ación del 95%. Los comentarios que muestra sobre la indiferencia de los gobiernos de los países afectados contrastan con el esfuerzo de la OMS para llegar a los 100 millones de dosis en 2006. Los medicamentos existen, están disponibles, pueden pagarse, pero algo no funciona. Vasella indica que el problema fundamental de estos países es su gobernabilidad, a pesar de la responsabilidad mostrada por su compañía, la voluntad de los actores locales no acompaña.

El dinero no es suficiente, hace falta organización que satisfaga necesidades, que aproveche de los recursos para poder resolver los problemas de salud. Mientras aquí resulta que debatimos más sobre financiación que sobre organización, allá hace falta más organización y democracia real que financiación para tratamientos de malaria, al menos eso piensan algunos.